Si tienes síntomas intensos de incontinencia urinaria de esfuerzo o vejiga hiperactiva, la cirugía puede ofrecer una solución permanente a tus problemas. Pero la cirugía no es para todos. Entérate de qué procedimientos pueden ayudar a tratar la incontinencia urinaria.



Para algunas mujeres, los síntomas de incontinencia de esfuerzo o hiperactividad de la vejiga no responden a tratamientos conservadores. La cirugía puede ser una opción cuando has probado con medidas conservadoras y la incontinencia urinaria continúa alterando tu vida.

La cirugía por incontinencia de esfuerzo es más invasiva y tiene un riesgo más elevado de complicaciones que muchas otras terapias, pero también brinda una solución a largo plazo en casos graves.


Las opciones quirúrgicas dependen del tipo de incontinencia urinaria que tengas. La mayoría de las opciones para la cirugía de incontinencia urinaria tratan la incontinencia de esfuerzo. Sin embargo, existen alternativas quirúrgicas de bajo riesgo para otros problemas de vejiga, entre ellos, la vejiga hiperactiva, también denominada «incontinencia imperiosa» o «síndrome de frecuencia urinaria».

Aspectos por considerar

Antes de optar por una cirugía para la incontinencia urinaria:

  • Obtén un diagnóstico preciso. Los diferentes tipos de incontinencia necesitan diversos enfoques quirúrgicos. El médico puede derivarte a un especialista en incontinencia, un urólogo o un uroginecólogo para realizar un análisis de diagnóstico más a fondo.
  • Piensa en tus planes de tener hijos. Es probable que el médico te recomiende esperar para realizar la cirugía hasta después de la maternidad. La presión del embarazo y del parto sobre la vejiga, la uretra y los tejidos de sostén puede anular los beneficios de la reparación quirúrgica.
  • Entiende que la cirugía está diseñada para corregir solo el problema que debe tratar. La cirugía no cura todas las incontinencias urinarias. Por ejemplo, si tienes incontinencia mixta — una combinación de incontinencia de esfuerzo y vejiga hiperactiva — es probable que la cirugía mejore la incontinencia de esfuerzo, pero no la vejiga hiperactiva. Todavía podrías necesitar medicación y fisioterapia después de operarte para tratar la vejiga hiperactiva.

Comprende los riesgos

Como en cualquier cirugía, la cirugía para la incontinencia urinaria presenta riesgos. Si bien son poco frecuentes, estas son las posibles complicaciones:

  • Dificultad para orinar temporal o vaciamiento incompleto de la vejiga (retención urinaria)
  • Causar hiperactividad de la vejiga, que puede incluir incontinencia imperiosa
  • Infección de las vías urinarias
  • Actos sexuales con dificultad o con dolor

Habla con tu médico para comprender los posibles riesgos y los beneficios de la cirugía.

Procedimientos con cabestrillo para tratar la incontinencia de esfuerzo


La mayoría de los procedimientos para tratar la incontinencia de esfuerzo entran en dos categorías principales: procedimientos con cabestrillo y procedimientos de suspensión del cuello de la vejiga.


Para un procedimiento con cabestrillo, el cirujano utiliza tiras de malla sintética, tus propios tejidos o, a veces, tejido animal o de un donante para crear un cabestrillo o «columpio» debajo del tubo que transporta orina de la vejiga (uretra) o de la zona de músculo engrosado donde se conecta la vejiga a la uretra (cuello de la vejiga). El cabestrillo sostiene la uretra y ayuda a mantenerla cerrada, especialmente cuando toses y estornudas, para que no tengas fugas de orina.

El procedimiento con cabestrillo que sea mejor para ti depende de tu situación. Hablar con tu médico sobre los riesgos y beneficios de cada tipo de procedimiento con cabestrillo puede ayudarte a tomar la decisión correcta.

Cabestrillo sin tensión

No se utilizan puntos para adherir el cabestrillo sin tensión, que está hecho de una tira de cinta de malla sintética. En su lugar, el tejido del cuerpo mantiene el cabestrillo en su lugar. Con el tiempo, se forma tejido cicatricial en la malla y a su alrededor para evitar que se mueva.


En el caso de un procedimiento con cabestrillo sin tensión, tu cirujano puede utilizar uno de estos tres enfoques:


  • Retropúbico. Con el enfoque retropúbico, el cirujano te realiza un pequeño corte (incisión) dentro de la vagina, justo debajo de la uretra. También realiza dos aberturas pequeñas sobre el hueso púbico, apenas lo suficientemente grandes para que pase una aguja. Luego, utiliza una aguja para pasar el cabestrillo por debajo de la uretra y hacia arriba, detrás del hueso púbico. Se cierra la incisión vaginal con algunos puntos reabsorbibles, y los lugares donde se introdujeron las agujas pueden sellarse con pegamento para piel o con puntos.
  • Transobturador. En el caso del enfoque transobturador, el cirujano realiza una incisión vaginal similar a la del enfoque retropúbico y también crea una pequeña abertura a cada lado de los labios para que pase la aguja. El cabestrillo pasa por un camino diferente al del enfoque retropúbico, pero igualmente se coloca debajo de la uretra. El cirujano cierra la incisión vaginal con puntos reabsorbibles, y el lugar donde se introdujo la aguja con pegamento para piel o con puntos.
  • Única incisión «mini». Con este enfoque, el cirujano hace solo una pequeña incisión en la vagina para realizar el procedimiento. Mediante esta única incisión, el cirujano coloca el cabestrillo de una manera similar a la de los enfoques retropúbico y transobturador. No es necesario realizar otras incisiones ni lugares para pasar la aguja.

El tiempo de recuperación de una cirugía de cabestrillo sin tensión varía. Es posible que el médico te recomiende tomarte de dos a cuatro semanas para curarte antes de retomar las actividades que requieran levantar objetos pesados o hacer ejercicio extenuante. Podrían pasar hasta seis semanas antes de que puedas retomar la actividad sexual.


El uso de una malla quirúrgica puede ser un modo seguro y efectivo de tratar la incontinencia urinaria por esfuerzo. Sin embargo, se pueden presentar complicaciones graves en algunas mujeres, como la erosión del material, infecciones y dolor.

Cabestrillo convencional

Con un enfoque convencional, el cirujano te hace una incisión en la vagina y reemplaza un cabestrillo hecho de cinta de malla sintética (o, posiblemente, de tu propio tejido o de tejido de un animal o de donante fallecido) debajo del cuello de la vejiga. Por medio de otra incisión que realiza en el abdomen, el cirujano jala del cabestrillo para lograr la tensión correcta y une cada extremo del cabestrillo al tejido pélvico (fascia) o a la pared abdominal mediante puntos.

Un cabestrillo convencional a veces requiere de una incisión más grande que un cabestrillo sin tensión. Podrías tener que pasar la noche en el hospital y el período de recuperación suele ser más prolongado. También es posible que necesites la colocación de una sonda después de la cirugía, mientras te curas.


Procedimientos de suspensión para tratar la incontinencia de esfuerzo


Una suspensión del cuello de la vejiga refuerza la uretra y el cuello de la vejiga para que no cuelguen y le proporciona a la uretra un lugar contra el que puede contraerse para evitar pérdidas.

Para realizar el procedimiento, el cirujano hace una incisión en la parte inferior del abdomen o realiza la cirugía a través de pequeñas incisiones usando instrumentos delgados y una videocámara (cirugía laparoscópica).

El cirujano realiza puntos (suturas) en el tejido que está cerca del cuello de la vejiga.

Para la suspensión del cuello de la vejiga que se realiza por el abdomen, necesitarás anestesia general o intradural. La recuperación lleva varias semanas y es posible que debas usar un catéter urinario hasta que puedas orinar de manera normal. Es probable que la recuperación sea de más corta duración con la cirugía laparoscópica.

Estimulación nerviosa para el tratamiento de la vejiga hiperactiva

Ciertos procedimientos para tratar la vejiga hiperactiva comprenden la estimulación (por medio de pequeños impulsos eléctricos) de los nervios que envían señales sobre la necesidad de orinar.

  • Estimulación del nervio sacro. El cirujano introduce un dispositivo parecido a un pequeño marcapasos debajo de la piel, por lo general en el glúteo. Este dispositivo (estimulador) se conecta a un cable delgado con un electrodo en la punta que conduce impulsos eléctricos hacia el nervio sacro. Estos impulsos eléctricos indoloros bloquean los mensajes de necesidad de orinar enviados por la vejiga hiperactiva al cerebro.
  • Puedes probar la estimulación del nervio sacro mediante un procedimiento quirúrgico menor en el que colocan el cable por debajo de la piel, y el estimulador se utiliza en forma externa. Más adelante, si el estimulador mejora considerablemente los síntomas, puedes pedir que lo implanten.
  • La cirugía para implantar el estimulador es un procedimiento ambulatorio que se realiza en un quirófano bajo anestesia local y sedación suave. El médico puede ajustar el nivel de estimulación con un programador portátil, e incluso tú puedes tener un control para realizar ajustes.
  • Estimulación del nervio tibial. En este procedimiento, una aguja introducida a través de la piel cerca del tobillo envía un estimulación eléctrica desde un nervio de la pierna (nervio tibial) a la espina dorsal, donde se conecta con los nervios que controlan la vejiga.
  • La estimulación del nervio tibial lleva 12 sesiones semanales, cada una de 30 minutos de duración. En función de la respuesta obtenida con el tratamiento, el médico podría recomendar sesiones de seguimiento con intervalos regulares para mantener los resultados.

Paso a paso

Encontrar un remedio efectivo para la incontinencia urinaria puede llevar tiempo y significar varios pasos a lo largo del camino. Si no funciona un tratamiento conservador para ti, pregúntale al médico si existe otra solución para tu problema.



Fuente: mayoclinic.org



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