La próstata es el órgano glandular que produce el semen y por tanto el que permite que los espermatozoides hagan su función. Como todo lo que rodea la fertilidad, suscita un interés especial y sus problemas nos causan también una especial aprensión. Protegerla y cuidarla parece aún más importante que otras cuestiones de salud, porque la asociamos además con el placer y con la fortaleza sexual. Pocas cosas nos importan tanto.

Hay enfermedades para cada una de las tres zonas de la próstata: en la parte central tenemos la prostatitis, en la periférica el cáncer de próstata (el tipo de cáncer más diagnosticado en hombres en España) y en la transición con la uretra (la llamada zona transicional) se da la hiperplasia benigna de próstata. Este último problema se da a partir de los 40 años: el órgano empieza a crecer y unos años después suele empezar a causar molestias, así que cualquier síntoma a esas edades conjura los fantasmas de la vejez, aunque todo vaya bien.

Veamos algunos puntos que todos deberíamos tener controlados para estar tranquilos, tanto si eres hombre como si los acompañas en la vida.

1. ¿Qué es exactamente la próstata?

Es una pregunta sencilla, pero algunas mujeres y hasta hombres pueden no tenerlo tan claro. Su forma es similar a la de una castaña y no se puede palpar superficialmente de forma directa, porque está bastante más arriba que los testículos, tras los huesos púbicos, conectando la vejiga con la uretra.

Habrás oìdo hablar de los masajes prostáticos, tanto para objetivos sexuales como de diagnóstico médico, pero se hacen accediendo por vía rectal. Está por tanto bastante protegida, y menos mal, porque además es parte importante en los orgasmos más intensos.

2. ¿La hiperplasia es siempre benigna?

La HBP es casi inevitable y tiene que ver con el aumento relativo de los estrógenos respecto de la testosterona. A partir de los 60, más de la mitad de los hombres la sufren; con 70 u 80 son hasta un 90%. Esto supone más necesidad de ir al baño (a menudo varias veces cada noche), irritación, complicaciones para comenzar a orinar o goteo posterior.

Que sea un mal de muchos no significa que no pueda causar complicaciones serias. Aunque muchos hombres solo tienen molestias leves -que, de todas formas, hay que vigilar- otros tienen infecciones del tracto urinario, cálculos en la vejiga, sangre en la orina y hasta daños en el hígado, porque, con un nivel importante de bloqueo del sistema, la orina refluye hacia él.

Como siempre, un buen control es la clave. Algunos medicamentos para la alergia o los resfriados pueden contribuir a irritar la próstata, consulta al médico. Para mitigar los inconvenientes del día a día, te recomendamos que te tomes tu tiempo para orinar, que te sientes en el retrete para relajarte, que bebas poco líquido por las noches y que evites la cafeína.

3. Signos para ir al médico

Aunque no observes claramente problemas al orinar como los que ya hemos mencionado, ve a revisión si notas:

  • Un chorro más débil
  • Sensación de que la vejiga no se vacía del todo al terminar
  • Dificultades para contener la orina, te cuesta llegar a tiempo
  • Dolor al miccionar o eyacular

4. Sobrediagnóstico de cáncer

Una de las pruebas que más se ha utilizado para detectar el cáncer de próstata es la del PSA (antígeno prostático específico). Se analizaban los niveles en sangre de una proteína producida por la próstata y cuando eran anormalmente elevados se realizaba una biopsia. Parecía una buena forma de prevenir, el problema es que esos niveles anormales no significan cáncer en muchos casos, con lo que se hacían biopsias innecesarias.

Este sistema, que se empezó a usar en los ochenta, no logró disminuir las muertes (entre otras cosas porque puede dar más de un diez por ciento de falsos positivos) y en cambio las biopsias provocaron algunos problemas secundarios nada deseables, como infecciones graves, disfunción eréctil e incontinencia urinaria (en pocos casos). En 2012, el Preventive Services Task Force, formado por expertos indepedientes de EEUU, recomendó enérgicamente que dejara de practicarse la prueba del PSA. Por eso antes muchos se sometían a ella y ahora solo algunos.

Incluso si los peores temores se confirman, hay motivos para ser optimista. Un 65,5 de los pacientes con cáncer de próstata, incluyendo todos los tipos y las fases de la enfermedad, vivirán más de cinco años (es por tanto de los menos mortales), y la tendencia es que se cure cada vez mayor porcentaje de casos. La edad media de los que mueren a consecuencia de esta enfermedad en nuestro país es de 75 años, no hay necesidad de amargarse desde los cuarenta.

5. ¿Cómo prevenirlo?

Lo que todos entendemos por vida saludable es la mejor manera de reducir las posibilidades de llegar a tener cáncer de próstata. A este respecto, lo único que funciona seguro, además de ser una mujer (o ser un jovencito), es llevar estas rutinas:

  • Hacer ejercicio
  • No fumar
  • Llevar una dieta sana y variada

Es curioso que el café, que puede causar más visitas al baño por la noche en los hombres con hiperplasia benigna, sea positivo a la hora de reducir los cánceres de próstata y la mortalidad derivada. Así lo estableció entre otros un estudio de la universidad de Harvard, que asoció el consumo de varias tazas de café al día (café al estilo americano, con más proporción de agua que el nuestro) con la longevidad.

Si no sueles beber café, no empieces ahora: la conexión no se conoce en detalle y puede no ser causa directa de beneficios. Pero si eres bebedor de café habitual, el miedo al cáncer de próstata no debería frenarte.

6. Cirugía de próstata

En muchos casos puede ayudar la cirugía radical, eliminando toda la glándula o sometiéndola a radiación. Las dos son eficaces pero tienen efectos secundarios que pueden llegar a ser importantes: incontinencia e impotencia, sobre todo.

7. Cuidado con el peso

La obesidad es un factor negativo para casi todo. En el caso del cáncer de próstata, hay un análisis muy completo del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer con cerca de diez millones de hombres que muestra una relación clara entre el índice de masa corporal y la medida de la cintura y los casos más agresivos.

Sea cual sea la explicación detallada, lo que te ayuda a mantener la línea te aleja del perfil típico del paciente.

8. Cómo afecta el sexo

Parece que la actividad sexual es uno más de los ejercicios que puedes hacer para mantenerte activo. Durante un tiempo se pensó que eyacular con frecuencia podía aumentar el riesgo de cáncer de próstata, pero se ha comprobado que no en varios estudios, así que parece un buen consejo dedicarse al amor, propio o no, con toda tranquilidad.

En una investigación canadiense se asoció incluso una mayor promiscuidad con un menor riesgo de ser diagnosticado con esta enfermedad. Los más de 3.000 hombres estudiados contestaron un cuestionario que incluía preguntas sobre su vida sexual y encontraron una relación inversa entre la cantidad de parejas femeninas y el riesgo de cáncer de este tipo. Los que no habían pasado por experiencias sexuales con mujeres parecían tener el doble de riesgo, y en los más activos (más de 20 mujeres en su historial) se daba hasta un 28% menos de probabilidades. Una posible explicación es que el hecho de tener muchas parejas distintas suele conllevar más frecuencia de eyaculación que una vida con pocas parejas más duraderas.

Fuente: elconfidencial.com

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