Ciertos procedimientos para tratar la vejiga hiperactiva comprenden la estimulación (por medio de pequeños impulsos eléctricos) de los nervios que envían señales sobre la necesidad de orinar.

  • Estimulación del nervio sacro. El cirujano introduce un dispositivo parecido a un pequeño marcapasos debajo de la piel, por lo general en el glúteo. Este dispositivo (estimulador) se conecta a un cable delgado con un electrodo en la punta que conduce impulsos eléctricos hacia el nervio sacro. Estos impulsos eléctricos indoloros bloquean los mensajes de necesidad de orinar enviados por la vejiga hiperactiva al cerebro.
  • Puedes probar la estimulación del nervio sacro mediante un procedimiento quirúrgico menor en el que colocan el cable por debajo de la piel, y el estimulador se utiliza en forma externa. Más adelante, si el estimulador mejora considerablemente los síntomas, puedes pedir que lo implanten.
  • La cirugía para implantar el estimulador es un procedimiento ambulatorio que se realiza en un quirófano bajo anestesia local y sedación suave. El médico puede ajustar el nivel de estimulación con un programador portátil, e incluso tú puedes tener un control para realizar ajustes.
  • Estimulación del nervio tibial. En este procedimiento, una aguja introducida a través de la piel cerca del tobillo envía un estimulación eléctrica desde un nervio de la pierna (nervio tibial) a la espina dorsal, donde se conecta con los nervios que controlan la vejiga.
  • La estimulación del nervio tibial lleva 12 sesiones semanales, cada una de 30 minutos de duración. En función de la respuesta obtenida con el tratamiento, el médico podría recomendar sesiones de seguimiento con intervalos regulares para mantener los resultados.

Fuente: mayoclinic.org



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