Es importante determinar el tipo de incontinencia urinaria que tienes. En general, el médico puede determinarlo a partir de tus síntomas. La información servirá para guiar las decisiones del tratamiento.

Es probable que el médico comience con una revisión exhaustiva de los antecedentes y una exploración física. Luego, probablemente te pida que hagas una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como toser.

Las terapias intervencionistas que pueden ser útiles para la incontinencia comprenden:

Inyecciones de material de relleno.

Se inyecta un material sintético en el tejido que rodea la uretra. El material de relleno mantiene la uretra cerrada y reduce la pérdida de orina. Por lo general, este procedimiento es mucho menos efectivo que los tratamientos más invasivos, como la cirugía para la incontinencia de esfuerzo, y a menudo tiene que repetirse periódicamente.


Toxina botulínica tipo A (Botox).

Las inyecciones de bótox en el músculo de la vejiga pueden resultar beneficiosas para las personas que tienen vejiga hiperactiva. Por lo general, el bótox se receta solamente si otros medicamentos de primera línea no han dado resultado.


Estimuladores nerviosos.

Se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos debajo de la piel que emite impulsos eléctricos indoloros a los nervios que participan en el control de la vejiga (nervios sacros). La estimulación de los nervios sacros puede controlar la incontinencia imperiosa si otras terapias no han dado resultado. El dispositivo puede implantarse debajo de la piel en las nalgas y conectarse a cables en la parte inferior de la espalda, por encima de la zona del pubis o, con el uso de un dispositivo especial, puede insertarse en la vagina.


Fuente: mayoclinic.org




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